
Los buenos altavoces valen un huevo. Pero estos altavoces valen, concretamente, dos huevos, que son el material con el que han sido fabricados.
Poco más sabemos de esta obra de ingeniería tan sofisticada. Los huevos son reales y, según de palabras del autor, su sonido es más bien grave, pero que está sorprendido de la calidad.
Quizás con unos de avestruz se haría un sistema 5.1 más potente.
Véase también El sistema definitivo de altavoces, Altavoces de la compra, Altavoces para el peor amigo de los perros
Visto en Craziest Gadgest
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